Morimos en vida cuando eludimos la llamada interior

En definitiva, el Mito del Viaje del Héroe es la búsqueda del sentido de la vida y la autorrealización. Es encontrar nuestra voz, nuestro talento, nuestra singular contribución al mundo, nuestra verdadera identidad. Nos aporta un sentido más profundo para vivir, al arriesgarnos a realizar nuestro propio viaje, y no a vivir roles prescritos y vidas de otros. Es decir sí a uno mismo y, como consecuencia, volverse completamente vivo y efectivo en el mundo. Este viaje nos libera de vidas inauténticas, volviéndonos más reales. Nos ayuda a mantenernos fieles a nosotros mismos, y a vivir de forma responsable en comunidad con los demás. La recompensa es el sentido de comunidad con uno mismo, con otras personas y con la tierra. En palabras de Carol S. Pearson, una psicóloga que ha investigando extensamente, durante más de 30 años, el Viaje del Héroe y los arquetipos que se experimentan a lo largo de la travesía:

“La necesidad de emprender el viaje es innata a nuestra especie. Si nos arriesgamos, si actuamos roles socialmente prescritos, en lugar de emprender nuestros viajes, nos sentimos entumecidos; experimentamos una sensación de alienación, vacuidad, un vaciamiento interior. Cuando las personas son desalentadas a atacar dragones, internalizan la necesidad y se atacan a sí mismas, declarando la guerra a su gordura, su egoísmo o cualquier otro atributo que consideran desagradable. O se enferman y tienen que luchar para reponerse. Al eludir la llamada de la misión, experimentamos una no-vida y, por consiguiente, también generamos menos vida en la cultura”.[1]

En todo mito de héroes, el reino está enfermo porque el rey también lo está o ha muerto. En nuestro actual reino, nuestra sociedad, el rey está ausente y su ausencia ha enfermado al reino. El rey es el ejemplo por excelencia de poder, integridad, dignidad, humanidad y gobernanza. Sin embargo, hoy todos estos valores brillan por su ausencia. Como resultado, tenemos un mundo enfermo, el cual es responsabilidad de todos. De hecho, nuestro reino refleja el estado de conciencia colectiva en el que nos encontramos, y no solamente de los líderes políticos y económicos, sino de todos nosotros, teniendo en cuenta que el mundo exterior es un reflejo del mundo interior.

Como en los mitos, el héroe es quien emprende el viaje para encontrar el elixir, la planta mágica o el tesoro que salvará o curará al rey para restablecer el orden en el reino. En nuestro caso, los héroes debemos ser todos nosotros, y para restablecer el orden en el mundo es necesario que emprendamos nuestras travesías para encontrar el elixir que restablezca la salud en nuestros corazones. Si cada uno emprende su propio viaje de búsqueda, regresará al reino aportando su pieza personal al puzle. Cuando todos colaboramos, aportando nuestras piezas, contribuimos a transformar nuestro reino. Todos debemos colaborar en esta hazaña colectiva sin precedentes, para restaurar el orden, la salud y la esperanza en el mundo, pensando en las futuras generaciones. Se trata, sin duda, de una hazaña de héroes. Enfrentar la decadencia, para construir un mundo nuevo, está en nuestras manos.

Este despertar de conciencia constituye la esencia misma de la experiencia de salir de la caja o del la caverna. El despertar es inherente al Viaje del Héroe y nos conduce por un camino de transformación interior, a medida que avanzamos en el viaje de búsqueda. Este despertar es un darse cuenta, un expandir e incrementar nuestra consciencia, ampliando sus contenidos. Es un llegar a ser consciente de… un gran abanico de aspectos que forman parte de la vida, y que tienen el poder de transformarnos, en la medida en la que somos capaces de verlos e integrarlos en nuestro interior.

[1] Pearson, C. (1989), pág. 27.


Extracto del libro Un Nuevo Mundo en manos de Héroes (2004, pág. 407-408)

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